¿Cómo saber si soy adicto a…?

¿Cómo saber si soy adicto a…?

Una adicción (Sin importar cuál sea) es una enfermedad, que con el tiempo sin darnos cuenta termina permeando todas las áreas de la vida del adicto y de sus seres queridos.  Entre la adicción y el abuso existe una línea muy delgada, la adicción se diferencia del abuso por dos factores: El primero es que la adicción desarrolla tolerancia (Por ejemplo, la necesidad de comer y comer para cubrir un vacío tan vez emocional de manera inconsciente) y abstinencia (Un síndrome que hace sentir ira, inquietud, insomnio cuándo no podemos comer……Siguiendo con el ejemplo de la adicción a la comida).

Lo anterior genera que los adictos (Llamase comida, sexo, alcohol, internet, drogas, juego) en la mayoría de los casos usen el efecto de su adicción para enfrentar, entre otras situaciones, el estrés, la ansiedad, el dolor emocional, la culpa o para afrontar dificultadas, frustraciones o demás factores de la personalidad.

Por lo cual, ser adicto a algo indica perder el control sobre ese “algo”, lo cuál implica aumentar su consumo en términos de frecuencia y cantidad, afectando otros aspectos de su vida.

“El concepto de adicción está asociado al consumo de sustancias psicoactivas, pero vivir en una sociedad consumista, que privilegia el principio del placer y centra sus valores en el ‘tener’ más que en ‘el ser’, ha hecho que aumenten las adicciones comportamentales como: la adicción al juego, a la comida, al trabajo, a las compras, al sexo y a internet-”, asegura María Cristina Riveros, sicóloga y terapeuta familiar.

Según la doctora Riveros, experta en el tema de las adicciones, cualquier persona podría convertirse en adicto, pero su vulnerabilidad varía debido a factores biológicos, psicológicos y sociales. De ahí que cada caso deba tratarse como un problema individual, pues factores como la personalidad pueden aumentar o disminuir la gravedad de la situación.

SEÑALES DE ADICCIÓN

–  Un síntoma de adicción es tener una necesidad obsesiva, excesiva y progresiva por ese “algo” que nos hace adictos. Como sucede con los adictos a la pornografía, al celular, a las compras o a comer.

– También es común abandonar actividades que antes te gustaba hacer, pues la necesidad de consumir esa sustancia o actividad que te esclaviza hace que no te quede tiempo para otras cosas.

–  Intentos fallidas al controlar o detener el consumo o la conducta en cuestión.

–  Fabricar historias en su cabeza que justifiquen su adicción y que minimice su gravedad o lo que es peor, sentir que todavía tienes control sobre la situación. En conclusión: El autoengaño.

– Alejarse de familia y amigos para que no lo descubran y rodearse solo de personas que compartan tu adicción.

– A un adicto no le importa perder oportunidades por las que antes habría luchado, sean académicas o laborales. Estar pensando en su adicción los hace caer en la falta de motivación, el bajo rendimiento o en el incumplimiento de las tareas diarias.